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2011-01-13
Basquet | En la Docta, el santiague帽o recibi贸 mas afecto que en su provincia

C贸rdoba le dio un merecido homenaje a Cortijo


Miguel Alberto Cortijo naci贸 el 22 de agosto de 1958 en Santiago del Estero. Fue un base excepcional, excelente asistidor y estratega. Como dice el dicho nadie es profeta en su tierra, y fue C贸rdoba la que le brind贸 un merecido homenaje, organizado por el Campus de Live Basketball. Del mismo participaron dos de sus m谩ximos rivales en la d茅cada del 80, como lo fueron Marcelo Milanesio y H茅ctor "pichi" Campana. Todos los jugadores vistieron la casaca n煤mero 11 del base nacido en el recordado Inti Club de calle Buenos Aires y Mitre.

El base santiague帽o fue el principal agasajado en una noche llena de recuerdos y emociones.

Los equipos reeditaron el viejo duelo, cuando ambos peleaban por la primacía del básquetbol nacional. A pura nostalgia y con emoción desbordante. Si no que lo digan los más de mil espectadores que siguieron un partido que tuvo hasta el “y dale, dale Ate...”, como si aquellos duelos infartantes entre verdes no fueran cosa del pasado.

Otra vez en una cancha Marcelo Milanesio y Héctor Campana, los compadres. También Germán Filloy, Donald Jones, Mario Milanesio y Medardo Ligorria. Cortijo, Luis González, Javier Maretto, “el Chuzo” González, Gabriel Darrás del otro lado. Y por si todos esos nombres fueran poco, el arbitraje de Eduardo “Mono” Alagastino (el William Boo del básquet, como lo bautizó el hincha Agustín Robles) y Jorge Tahán. Los DT: Walter Garrone y Roberto Germanetto. Un lujo por dónde se lo mire.

Y para no desentonar con la historia, para que la noche sea perfecta, el partido, que fue mucho más que esos típicos enfrentamientos de veteranos, tuvo de todo: la mano caliente del “Pichi”, Mario y “el Chuzo”, como si el reloj biológico no siguiera su curso, los lujos de Marcelo y Cortijo, una tapa de Campana al desopilante intento de lanzar al aro del árbitro Alagastino y un final para comerse las uñas, con un triple del vicegobernador a 29 segundos del cierre para darle el triunfo final a Atenas por 76 a 75.

“Es lo mejor que me pasó en mucho tiempo”, decía Marcelo en su retorno a los “cortos”. Dentro de la informalidad del partido, organizado por el Campus de Live Basketball, se dio el gusto de jugar un tiempo para cada uno y volver a tener a Cortijo de compañero como en los tiempos de la selección argentina.

“Cortijo se merecía este homenaje y mucho más”, dijo el histórico base ateniense, mientras firmaba autógrafos a muchos chicos que lo acababan de ver jugar por primera vez en su vida.

El base santiagueño, motivo central de la noche retro, regaló algunas de sus asistencias con “marca registrada” y también se cruzó de bando para jugar unos minutos para Atenas. “Muchas veces no se reconoce a la organización. Yo quiero hacerlo, porque fue fantástico lo de esta noche... volver a encontrarme con mis ex compañeros y con estos prestigiosos rivales. Fue algo inolvidable”, resaltó el mejor asistente en el Mundial de España ‘86.

“Acá pasaron cosas raras. Hay chicos que nos piden autógrafos y nunca me vieron jugar. Esto es el mayor premio que te deja el deporte: el reconocimiento de la gente”, aseguraba el vicegobernador provincial, que llegó casi sobre la hora del partido, bolso en mano y con la ansiedad de las grandes jornadas. “Cuando jugaba llegaba tres horas antes”, dijo mientras encaraba al vestuario.

Como en los ‘80
Tres décadas antes, el 20 de octubre de 1980, el mismo escenario había sido sede del primer partido “por los puntos” del que se convertiría en el clásico más emblemático del básquet nacional.

Aquella noche, en el marco del Argentino de Clubes, Atenas y Ferro comenzaron a edificar su rivalidad con varios de los protagonistas del “duelo retro” de anoche. Fue 111-87 para Ferro, con 12 puntos de Cortijo, 16 de Maretto y 8 de Luis González y con León Najnudel de técnico. Por el lado de Atenas, muy dependiente de Norton Barnhill (45 puntos), sólo Ligorria estuvo ayer.

Esta vez, no hubo ganadores ni vencidos. Esta vez, la nostalgia fue la que ganó por goleada.

Miguel, un ídolo indiscutible
Miguel Alberto Cortijo nació el 22 de agosto de 1958 en Santiago del Estero. Fue un base excepcional, excelente asistidor y estratega. Miguel se inició en el INTI CLUB, de Santiago del Estero, el cual le inculcó los fundamentos básicos del básquet. El rápido progreso, llevó a Cortijo, siendo joven, a vestir la camiseta de su querida provincia, junto a otros históricos del lugar, como Chazarreta, Arce, Villalba. Tuvo muy buenas actuaciones en los Campeonatos Argentinos, (eran por ese entonces las únicas ‘vidrieras’ del básquet nacional), que hicieron que León Najnudel se fijara en ese base santiagueño.

De esa manera, Miguel Cortijo llegó al Ferro de Najnudel, con sólo 18 años, institución en donde comenzaría a formar su exitosa y excelente carrera.

Su capacidad de conducción y el enorme talento para hacer jugar a sus compañeros, hicieron que Miguel debutara en la Liga, el 28 de abril de 1985, pero antes de este debut, jugó torneos de la Federación de Básquet de Capital Federal, y también comenzaron los títulos internacionales: obtuvo en 1981, 1982 y 1987 el Sudamericano de Clubes con Ferro.

El año de su debut en la Liga, también empezó a llevarse títulos. En 1985, 1986 y 1989, ganó la Liga Nacional, también con Ferro Carril Oeste.

Cortijo, también había comenzado su carrera en la Selección Argentina. Su primera experiencia fue muy buena, ya que, junto a jugadores como ‘Chocolate’ Raffaelli, el ‘Gurí’ Perazzo, ‘Tatote’ Pagella y tantos otros, consiguió la clasificación a los Juegos Olímpicos de Moscú, jugando en San Juan de Puerto Rico. Pero la alegría no duraría mucho; la decisión de la dictadura militar hacia los Estados Unidos de plegarse al boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú arruinaría otra experiencia maravillosa para el base argentino.

En el Mundial de 1986, llegaría la explosión de Miguel Alberto Cortijo. La seguridad y la categoría para llevar la conducción de la Selección nacional, hizo que fuera reconocido y admirado en todos los partidos en los cuales se lo viera.

‘Estoy feliz, muy feliz, porque sé que este triunfo ya está en la historia grande del básquet argentino’, comentó el 14 de julio de 1986, luego de ganarle a Estados Unidos. Sin duda, uno de los máximos responsables de la importantísima victoria en aquel Mundial.

Cortijo lideró el ranking de asistencias al finalizar el Mundial, con un promedio de 4, 7 por partido.

En 1990, al concluir la Liga con Ferro Carril Oeste, la dirigencia no pudo retener a su máxima figura. Cortijo aceptó la propuesta de Peñarol de Mar del Plata, aunque previo a mudarse a la ciudad atlántica, disputó el Mundial de Argentina.

(Terminó con 4,1 asistencias en unos escasos 130 minutos jugados.)

En el conjunto marplatense estuvo una temporada, ya que en la temporada siguiente -1991/92- volvió al club de sus amores. Luego, de esa temporada, Miguel Cortijo, decidió dejar para siempre la institución de Caballito.

En 1992, también cumplió su última aparición con la camiseta celeste y blanca. Fue el 2 de julio ante Puerto Rico, durante el Pre-Olímpico de Portland. Lamentablemente, Argentina no clasificó para los Juegos de Barcelona ’92 y Miguel se quedó sin poder cumplir su gran anhelo y que habría sido la despedida que sin duda él se merecía.

En 1993, jugó para Olímpico de La Banda, que se encontraba en el TNA, buscando ascender, pero el sueño lo terminó de frenar River Plate.

Luego fue Boca el que lo ficharía, formando la plantilla con Uranga, James Thomas y León Najnudel como entrenador. Sin embargo, la campaña xeneize quedó para el olvido y el base regresó, nuevamente, al TNA. Siderca de Campana fue el equipo que lo recibió.

En la temporada 1996/97 fichó para Independiente de General Pico. Ganó un Sudamericano y fue el base que le daba minutos de descanso a Facundo Sucatzky.

Su última participación en el básquet, la realizó en Regatas de Corrientes, llevando a este equipo correntino a proclamarse campeón del torneo de esa provincia en 1998.

Jugó ocho sudamericanos, cuatro Copa William Jones , un Panamericano, dos mundiales, un Sudamericano Juvenil (con la Selección), una Copa Intercontinental, tres copas Latinas, una copa Colón, cuatro Pre-olímpicos y un Pre-Mundial. Además, obtuvo cinco premios Olimpia.

Miguel, fue sin duda un capitán, un símbolo histórico en el básquet nacional.

Marcó una época y fue uno de los mejores jugadores que pisó los estadios argentinos, por esto y muchas razones más, fue justo que el pasado 9 de febrero del 2003, en el cierre del Juego de las Estrellas, Cortijo fuera galardonado con la inscripción de su nombre en el Salón de la Fama argentino, corriendo la iniciativa por parte de la Casa Argentina del Básquet.

Miguel Alberto Cortijo, un grande.

Fuente: Mundo D - Pasión & Deporte

 

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